Hubo una época en la que todo el mundo hablaba de Steve Jobs, en la que se le veneraba por su genialidad. Hubo otra época en la que las voces que le criticaban eran más fuertes. Tanto unos cómo otros se esforzaban por descifrar dónde radicaba la clave de su éxito.

Nunca le hice demasiado caso a Steve Jobs, lo tengo que reconocer. De hecho me negaba a utilizar Apple. Hasta que llegó un día que sucumbí a sus encantos y me compré el MacBook Air con el que ahora estoy escribiendo este post. Lo odié porque no lo entendía, rompía mis esquemas, me hacia sentir torpe. Pasado un tiempo relativamente corto era mi compañero de aventuras y ahora no tendría otro ordenador. Después, me compré un iPhone. Mismo sentimiento.

Al poco tiempo, alguien posteo «el típico video motivacional» / charla a estudiantes estadounidenses.. y quién estaba ahí: Steve Jobs.

Connecting the dots

Tenía mucha curiosidad por saber qué tenía que decir. Estaba retando a Steve Jobs a que me convenciera de su genialidad.. y vaya si lo hizo.

“You can’t connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future.”

Steve Jobs – Stanford University

Su historia no es tan diferente de la de otras personas, lo que le hace verdaderamente grande es su capacidad de aprender de cada una de las experiencias que ha vivido y hacer que sumen, ya sea para crear un producto o simplemente para dirigir su vida.

Como Steve Jobs, yo también pasé por diseño (hasta aquí lo que me puedo comparar con él). Lo que es cierto, es que cuando has estado en diseño es porque te gusta de verdad e inevitablemente es parte de tu vida. El que ha maquetado libros alguna vez en su vida no podrá enviar una ppt con más de 3 tipos de letra diferentes. Identificará los cortes de párrafos, las sangrías y hasta los espacios dobles. Es tu TOC y te pertenece. No lo modificas porque te lo piden, si no porque no hacerlo es un sacrilegio.

Todas y cada una de las experiencias por las que has pasado en la vida son las que te definen. Es por eso que elegí este nombre para hablar de experiencia de cliente y de transformación digital, porque la suma de todas las experiencias es la que define lo que es una buena experiencia. Sin embargo, el benchmark es personal.

Las experiencias nunca serán las mismas para todos, porque dependen en gran medida de quienes somos y lo que nos importa, de lo que tomamos como referencia.

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